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Animal Trail 2011. Etapa 1: La Bestia.

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¿Como puede ser que haya pasado el tiempo tan rápido? Han sido muchas pruebas y exámenes los que he pasado de camino a los 101 y mira tu por donde, la Animal Trail que el año pasado era un reto que no sabía si terminaría, este año se convertía en un oasis en el camino. Allí estábamos otra vez en el Burgo para correrla. Este año además la organización nos sorprendía con 7 modalidades distintas y la novedad de que había carreras ambos días el sábado y el domingo.

Dentro de mis planes la animalada (50k + 25k) me resultaba 'demasié pal body', sólo la animal (50K) tampoco me hacía mucho porque sabía la paliza que suponía para las piernas (no sabía como iba a volver de París), además participar 'sólo' en la Bestia o en la Bella me dejaría con la miel en los labios. Vamos, que cuantas más opciones menos claro lo tienes. Fue Gaizka quien dio con la tecla: 'Haz 25k + 25k'... 'Ostras!!' pensé, 'Una carrera por etapas!'. No se hable más: La Bestia el sábado y La Bella el domingo.

De las chicas Manoli y Julia también se apuntaron al carro. Nos pierde eso del... VamosAProbarAVerQueEsEsto :D Habiendo hecho en la pasada edición los 50 kilómetros del animal del tirón y teniendo más experiencia en carreras de montaña esperaba acabar ambas carreras, con esfuerzo, pero disfrutando y saboreando el momento.

El viernes estábamos allí tempranito, todo controlado, salvo algún incidente de última hora sin importancia,... 'Oye que se me olvidó inscribirme en la carrera', lo que digo: sin importancia, podia haber sido una carrera en el extranjero oye. Y aunque parezca mentira esta vez no fui yo, no fue una loletada, y como se dice el pecado pero no el pecador... hasta aquí puedo leer. Sin ningún problema por parte de la organización que permitió hacer la inscripción in situ. Es que si no fuera por estas cosas, ¿de qué íbamos a hablar? :$

Antes de montar el chiringuito para pasar la noche en el 'suelo duro' dimos un vuelto por el pueblo para encontrar la pastelería y pillar una tarta  para el cumple atrasado de Eli... el olor y el sabor me recordó a 'La Gloria', donde de chica comía tortas de nata. mmm... riquísima!

Como no, lo siguiente que hicimos fue irnos al bar más cercano a echar unas cervecillas que no veas si se pillan con ganas los viernes por la noche. Y ya después de cenar, más o menos, acabamos en la nave que la organización había habilitado para aquellos corredores que quisieran dormir allí. La verdad es que no hubo mucha gente que se quedara así que estuvimos muy agusto, aunque nos acostamos más bien tardecillo, sobre las 0.30 o la 1h. Conocimos a Jesús y Abelardo, componentes del personal de protección Civil que allí se había dado cita como el año pasado. Fue una de las cosas que mejor recordaba de 2010, la cantidad de voluntarios de protección civil que había durante todo el camino y su amabilidad y ánimos.

Última parte de La Bestia
A la mañana siguiente salimos fuera y descubrimos la sorpresa, aire, frío y además amenazaba lluvia... jarl! pues mira tu que bien. Menos mal que una ya se conoce estas cosas y me había llevado el cortavientos. Así que bueno, un poco contrariada porque esperábamos buen tiempo y siendo el día así, la cosa se iba a complicar seguro por las alturas. Recordaba perfectamente la subida de La Bestia y que si hacía mal tiempo lo menos que podría pasar era que se perdiera la mitad de la cuadrilla. Era una gran pedrera y si había niebla, como parecía desde abajo, las balizas no se verían.

Estamos ya en la salida cuando la organización informa que se va a modificar el recorrido: no se subirá a La Bestia por donde estaba previsto, sino que se subirá por el mismo lado por donde se iba a bajar. Para compensar los metros de desnivel que no se iban a subir el recorrido tendrá 5 kilómetros más y el tiempo límite será el mismo 5h30'. Pues nada... empezarmos!!

Aquí la culpable de los 5km extras

Ya está lloviendo y hace frío, para que esperar más para ponernos el cortavientos? Aunque hemos empezado las cuatro juntas, después de un par de kilómetros tan sólo Manoli y yo nos acoplamos el ritmo. Somos muy parecidas y no nos cuesta seguirnos la una a la otra. El terreno no solo tiene piedras, sino que además entre ellas se mezclan la hierba y el barro... queeee guapa va a estar la cosa a la vuelta como siga lloviendo. Por ahora vamos bien porque vamos cuesta arriba, no hay resbalones. Llegamos al cortijo; sandía de nuevo ya característica y esperada en esta carrera, joder que buena que está y que bien sienta! Seguimos arriba y aunque el aire no remite ha dejado de llover, y parece que empieza a salir el sol. Me doy cuenta además que no me acuerdo de la mitad del camino y que además, la cosa cambia mucho de hacerla en mayo como el año pasado a hacerla en abril como en esta edición.

Si no recuerdo mal el año pasado esta zona era yerma
Es alucinante como la gente de Protección Civil se ha reubicado en un plis plas. Al primero que veo es a Jesús, me paro a saludarlo y a echarme una foto con él y cuando quiero recordar he perdido de vista a Manoli, que no se ha dado cuenta. Me toca correr más para cogerla, aunque me cuesta porque esta zona es algo más técnica y ella está fuerte como el vinagre. Voy disfrutando mucho de ella y de su compañía, es todo un lujo ir con alguien porque eso de que uno tire del otro y viceversa.

Los kilómetros van pasando y llevamos un rato subiendo. Poco a poco vamos llegando a la última parte, pasamos el último avituallamiento antesl final de la subida, compartimos un gel ya que no se cuanto nos quedará para llegar, pero estamos viendo a gente que va bajando y digo gente porque a los extraterrestres (los primeros) los hemos visto bajar hace ya un buen rato. Esta es la única putada, que tenemos que compartir el camino con los que ya vuelven y es muy estrecho, por supuesto hacemos por donde apartarnos para no estorbar cuando los vemos bajar enfilaos, pero hay gente que lleva bastones y de vez en cuando por poco casi se cuelan entre las pisadas de alguno... ufff,  que peligro. Finalmente nos vamos acoplando y no hay ningún incidente pero la verdad es que la subida se está haciendo demasiado larga. Quizás porque sabemos que hasta que no veamos a Julia aún nos queda demasiado que subir, ambas la esperamos.

Es una zona despejada en la que el viento nos pega de costado, hay momentos en los que tengo que parar de corrrer y andar, porque me da la sensación de que me va a tirar. Luego nos metemos en una zona más protegida del aire para terminar nuestra ascensión. De toda esa zona tan sólo tenía un vago recuerdo de la pasada edición, desde luego que poca capacidad tengo para recordar recorridos...

Que bonito es todo, aunque no se ve el final del camino, no hacemos más que ver a gente que baja y nos dice 'Ya queda poco!!!', pero lo cierto es que no llega el fin. Es más, sabiamos que hasta que no nos cruzáramos con Julia aún nos quedaba recorrido. De pronto aparece lozana, y fresca como una lechuga, con una sonrisa de oreja a oreja, disfrutando de la bajada. La jaleamos y ella nos devuelve un 'Sólo quedan 500 metros!'... 'Genial!'

El final de la 'ida' es una parte del camino donde se encuentran dos chavales de protección civil y una hoguera encendida, 'Hasta aquí!', pues nada... vuelta a atrás.

Nos habían dicho que no se hacía cima y que el desnivel alcanzado no sería el mismo, pero mucho me temía yo que eso no era así y que al final la diferencia de desnivel no sería demasiada, lo que si es cierto es que lo estábamos haciendo en más kilómetros. Finalmente queda una ruta  de 31 km aprox. con algo más de 1.500 mts de desnivel positvo.
La vuelta se me hace mucho más corta, voy disfrutando de la bajada, me he despegado unos metros de Manoli, pero me pilla un poco más adelante y ya seguiriamos juntas todo el camino. Nos vamos encontrando ya corredores de la de 50km y de pronto... 'Jose Luis!!' que alegría verlo, normalmente no coincidimos con los más rápidos del club nada más que en la salida. Nos comenta que va regular, que lo está pasando mal pero como siempre, la sonrisa no se borra de su cara. Más adelante JoseVal, también nos paramos a saludarnos y darnos ánimos. Vaya cara de felicidad que lleva.

Manoli y yo seguimos a lo nuestro, el camino se transforma en zona de piedras más técnica, después en zona de sembrado con barro y después... Divisamos el cortijo, sabemos que ya queda poco para la meta, menudo subidón, seguro que llegamos en tiempo. El camino algo más técnico da paso a la pista que rodeada de olivos nos lleva hasta la entrada del pueblo que horas antes era la salida del pueblo.

Mucha emoción al entrar en meta. Lo hemos conseguido!! a pesar de los kilómetros de más hemos entrado en tiempo.

Finalmente fueron 05:21:01 con unas pulsaciones de 158ppm de media y 175ppm de máxima. Y un consumo de calorías de 4.809kcal. Número 75 en la general y en mi categoría.

Mientras escribo estas líneas suena Cyan - Las cenizas del verano

EcoTrail de Paris 80 km. III Parte

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... y espero que sea la última, de otra forma pasaré a denominar la crónica con el título de 'Lo que el viento se llevó'.

Con lo que había llovido, los charcos y barro del camino mis calcetines acompañaban mis pasos cantando al son de un pegadizo 'chof, chof'. Tenía que cambiarlos pero pensé que era mejor en el avituallamiento y así lo hice mientras me bebía el primer vaso de coca-cola.

En algo menos de 10 minutos salí pitando de allí, no fuera a ser que alguien dijera en frances eso de... 'Se acaba el tiempo!' y yo me quedara allí, tan pancha. Había tomado algo de queso con galletitas saladas y como no, por lo menos un par de vasos o tres de coca-cola. Todo un puntazo! Hay gente que no puede con las burbujas y a mi la coca-cola me sienta de escándalo. En esos momentos ya hacía por lo menos una hora que había anochecido del todo, y aunque hasta ese momento las zapatillas se habían portado mucho mejor de lo que yo esperaba en las bajadas, los dedillos de mis pies dolían cada vez más. Las zapatillas me están un poco justas y cada vez lo notaba más en las bajadas. Aunque por el momento era soportable, lo que pasara después era toda una incógnita.

Seguía tomando el fost print sport cada tres horas más o menos y además para el segundo avituallamiento me tenía reservado un gel, pensaba yo que ahí empezaría la parte decisiva de la carrera, o al menos la desconocida. Un poco de energía para ir mejor físicamente me ayudaría a que la mente no se me viniera abajo. Al fin y al cabo a estas alturas ya no eran mis piernas las que iban a terminar la carrera, no a menos que la cabeza quisiera, y hasta el momento, iba disfrutando... perfecta!!

Con algo de tristeza me di cuenta que al quitarme la mochila había perdido la funda del vasito que llevaba colgada en la parte superior de la mochila que cae en el pecho, jó :(... Que se le va a hacer, tenía claro que no iba a volver a por ella. Por delante se supone que tenía 17 kilómetros y digo se supone, porque haciendo los cálculos desde el km 53 del avituallamiento 2 hasta los 73 km del avituallamiento 3 eran 20 kms!! Además de lo que yo recordaba como una zona de 'subebajas' con una gran cuestaca por el medio. Pues al lio, mejor no pensar.

Había ido cortando y poniendo el cronómetro en cada avituallamiento desde cero así que... no tenía ni puta idea de la hora que era. Es más, prefería no saberlo. La relación espacio-tiempo aparecía distorsionada, como si fuera de esos caminos no estuviera pasando nada, como si todo se hubiera detenido. Parecía que hacía días desde que salimos de Saint Quentin-Yvelines y semanas desde que dejarámos a Julia. A diferencia que en otras ocasiones no iba pensando en nada ni nadie en concreto. Bueno, si que me acordaba en algunos tramos de mis compis, ¿por dónde estarán? ¿cómo les estará yendo?, ¿habrán llegado ya? y de vez en cuando flashes de personas o sucesos, pero básicamente estaba concentrada en lo que estaba haciendo. De disfrutar de las buenas sensaciones a pesar de todos los aparentes impedimentos que se iban sucediendo. Pendiente de mí, nada más... y nada menos.

El bosque estaba completamente a oscuras, tan sólo se veían balizas reflectantes que aparecían salpicadas en los árboles de vez en cuando, cuando levantabas el frontal. Había momentos en los que el camino era sinuoso y ni siquiera se veían 'luces compañeras' a lo lejos. Mi único campo de visión era el círculo luminoso que proyectaba mi frontal, pero podía percibir la altura de los árboles y sobre todo y a pesar de la oscuridad una gran sensación de amplitud. Me sentía pletórica y así seguía, corriendo y corriendo ¿De dónde había salido tanta energía? Quizás de todo lo que había estado tomando que empezaba a hacer efecto. El caso es que me encontraba mejor que en la primera parte del recorrido ¿cómo puede ser? Me encontraba a muchos corredores que habían pasado a ser 'cadáveres'. Iban tirando a duras penas, algunos se notaba que llevaban una gran lucha interna. Yo seguía a lo mío, además me habia puesto el mp3 después de no escuchar nada de música desde el día del avión, y yo sola lo iba flipando en colores. Que bien me lo pasé.

Pajas mentales? puede ser... quizás estas cosas estén hechas para sentirlas y no para explicarlas.

Desde el inicio de la carrera iba haciendo el elástico con otra corredora con la que empecé a hablar en ese tramo, cada una a nuestro ritmo, a veces ella se adelantaba otras veces yo, pero cuando coincidíamos hablábamos. Hablábamos en inglés, hasta que llegó un momento en que, no me acuerdo muy bien porqué pero le dije, 'No, I live in Spain' y me dice en un perfecto español... 'Y que hacemos hablando en inglés'... me sonó totalmente a chiste :D

Conforme iba avanzando me iba encontrando a grupos de corredores más numerosos. Antes de empezar la carrera una de las incógnitas era si tantas horas de noche supondrían un handicap a esas alturas de la carrera, pero lo cierto es que no fue así, tuvo un puntito muy bueno. Una puede estar rodeada de gente y sentirse tremendamente sola e incomprendida, y otras veces no haber personas alrededor y no sentir ni una pizca de soledad. Lo repito de nuevo... fue genial!

Y más genial fue cuando, ante todo pronóstico, apareció ante nosotras el avituallamiento 3. 'Cómo se dice en español... PUTA MADRE!!! no?' jajaja esas fueron las palabras de Verónica seguidas de mis gritos. Lo habíamos conseguido y llegábamos con 10 minutos de margen!!

Eran las 23:21 cuando entramos, había tardado 02:41:09 con unas pulsaciones de 145ppm de media y 168ppm de máxima. Y mantenía más o menos la Posición 1663.

Seguí tomando coca-cola y alguna galleta salada, pero poco más quería meterle al cuerpo, que aunque no saturado ya poco más quería de alimento. Es aquí donde Verónica pregunta el tema de los kilómetros y nos dicen que en la línea de salida lo habían advertido; no habían impreso nuevos carteles este año sino que habían reaprovechado los del año anterior, por eso los puntos kilométricos no coincidían. Así el kilómetro 46 realmente era el 50, el 53 era el 56 y ahora nos encontrábamos en el 73, que ese si coincidía. Nos quedaban 11 kilómetros para llegar, ya que la carrera no tenía 80, ni 82, sino casi 84 kilómetros!!... Hay que joderse.

Nada más salir del avituallamiento la vi de nuevo y le grité a Verónica 'La torre Eiffel!!!!', que subidón, ahora si que íbamos directas hacia ella. Tras una bajada en zigzag el bosque dejó paso al asfalto y en un par de kilómetros empezamos a ver civilización. Era París y había gente esperando, gente arreglada que seguramente estarían esperando a corredores conocidos y que, a falta de los mimos nos animaban a nosotras ;)

Imagina la situación: hora aprox. las 0:00, París y sábado noche ¿Qué hacía tanto colgao con mochilita al hombro corriendo por esas calles llenas de gente arreglada que iba de marcha? La verdad es que el cambio fue brutal. Una dosis de realidad en pocos segundos. Y la sensación de no pegar allí ni con cola, aunque en esos momentos eso no supone nada. Después tampoco, pero lo recuerdo así, me encontraba desubicada.

Esta parte fue la que más me costó, por cansancio y porque nos metieron por la parte más fea de toooodo París y mira que eso es difícil, eh? Me advirtió Verónica que tuviera cuidado con los coches, que allí conducían fatal. Creo que aquí fue el único momento donde empecé a venirme abajo. No me costaba bajar o subir los escalones que estábamos sorteando al seguir las balizas, sino el asfalto a esas alturas de la carrera, me estaba machacando las piernas, pero sobre todo la cabeza. Tanto es así que mi ritmo trotón decayó y empecé a andar más de la cuenta. Verónica iba mejor que yo y la dejé ir, dejé que tirara, así que en los últimos kilómetros me quedé sola. Iba encontrando corredores, algunos que ya no podían correr más. Y no recuerdo desde que punto casi todo el rato se tenía presente la Torre Eiffel, cuyo tamaño hacía adivinar que aún estaba lejos. 'Llegaré?' pensaba yo... 'Después de todo me quedaré a las puertas?'. Empecé de nuevo a correr y pasara lo que pasara no iba a dejar de hacerlo. Perdí de vista la torre o al menos no recuerdo que la tuviera presente, iba más pediente de las balizas, ya que en la ciudad es más difícil verlas. Y por más que preguntaba nadie lograba decirme por que parte de la Torre se hacía la entrada... Trocadero? Campos de Marte? Mejor era seguir corriendo, aunque no tuviera ni idea de la distancia que me quedaba y no quisiera ni mirar el reloj.

Me encontré con Miguel Ángel, iba andando. Le pregunté si quería reengancharse, pero su ernia discal no le dejaba correr. 'Tira, tira! tu aún tienes posibilidades, quedan 20 minutos para las 1:00'. Y allí fui... siguiendo el camino, que nos habia pasado por debajo de puentes donde había indigentes y pescadores; por encima de los puentes; de una orilla a otra; por el centro, corriendo por una lengua de tierra que hay, y todo esto aderezado con sus correspondientes escaleras. Concentrada en seguir las balizas y en seguir corriendo a pesar de ese cross urbano, no me di cuenta de donde estaba ya. De pronto oí más jaleo de la cuenta, vi gente que empezaba a darme la enhorabuena y animaba desde lejos, subí los escalones que llevaban de la parte más baja de la orilla del río a la parte alta y entonces alcé la vista y la vi todo lo grande que es, perfectamente iluminada, en esos momentos me sentí muy chica por fuera pero inmensa por dentro. Menudo subidón. Comencé a correr aumentando el ritmo... el semáforo se acababa de poner en rojo, si 'esprintaba' podría pasar por los dos pasos de cebra y llegar hasta la pata para empezar a subir los 364 escalones. Así lo hice y me quedé casi sin aliento, ya que seguí así durante los 200 metros hasta donde comenzaban los escalones, ante la mirada sorprendida de la gente y sus ánimos. Es curioso pero podía comprender todo perfectamente aunque lo dijeran en Francés, de hecho lo recuerdo como si lo lo hubieran dicho en español.


Lágrimas de emoción que se fueron transformando en una pedazo de sonrisa conforme más escalones subía.

Eran las 0:56 cuando pasé el control a la entrada de la pata de la Torre Eiffel y las 01:01:41 cuando pasé la meta. Había tardado 01:40:26 de los cuales 5:38 había invertido en subir por los 364 escalones que llevaban a la meta. Con unas pulsaciones de 141ppm de media y 165ppm de máxima. Y con una posición final de mantenía más o menos la Posición 1659. El consumo calórico total según el pulsómetro fue de 10.350kcal.


Con toda la emoción me olvidé de avisar o de llamar al resto que no tenían ni idea de por donde andaba yo, así que no pudieron ver mi entrada en meta jejejeje... Lo siento, sé que hubieran disfrutado de mi llegada, y a mi me hubiera encantado darles a todos un gran abrazo. Y aunque ya lo hice después desde aquí les mando otro muy muy grande. Fue todo genial.

Y hasta aquí esta estupenda experiencia en la EcoTrail, carrera en la que nunca pensé que llegaría a tiempo para cruzar la meta. La vida nos da sorpresas... sorpresas nos da la vida. Y que siga dándolas ;)


EcoTrail de Paris 80 km. II Parte

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Había arañado algo más de 20 minutos al reloj y en el avituallamiento había estado casi 10. Iba realmente justa, pero pasaba de ir agobiada. El día anterior cuando dimos una vuelta por los stands en la carpa donde recogimos los dorsales, uno de la organización con el que hablamos me dijo que el secreto aquí estaba en ir reservando, que la mayoría de gente que abandonaba era porque salían demasiado rápido, así que fui dosificando los esfuerzos y las energías.

Seguí adelante junto a Natalie y a las 3 horas, como corresponde, me tomé el segundo bote de fost print sport, que no es otra cosa que un aporte natural de los nutrientes que va perdiendo el cuerpo. El primero me lo tomé en la salida. Un poco más adelante empecé a oir truenos... 'No es verdad' pensé, 'No es verdad que va a llover' O_o

Ya íbamos en pleno bosque y a veces cruzábamos zonas de carretera pero sólo para acceder a otra zona de bosque. Es difícil acordarse qué pasó en cada kilómetro de la carrera, de hecho tengo los paisajes también algo difusos. Recuerdo subidas, bajadas, hojas en el suelo, árboles muy altos y gente alrededor. No iba mal, en la mochila más peso, aunque ciertamente eso era lo de menos, el caso es que no terminaba de ir cómoda. Las cuestas eran bastante pronunciadas en esa parte y cuando las veía me echaba a reir porque todo el mundo resoplaba jajajaja era gracioso. Al menos se veían de principio a fin y uno podía dosificar el esfuerzo.

Iba bebiendo regularmente, los anteriores días con eso de estar tirados en la calle viendo cosas no me había hidratado como debía y tenía miedo de que pasara factura. No recuerdo muy bien el momento, creo que fue por el kilómetro 30 cuando empecé a notar raro el estómago... se ve que las cuestas no las estaba llevando del todo bien, además que hacía como bochorno a ratos, sólo esperaba que se quedara en esa sensación, ya que si lo que ocurría es que estaba pecando de beber mucho, al final lo echaría por algún lado. Me costaba recuperarme después de las cuestas arriba y tenía que andar. Natalie iba a mi mismo ritmo, andando un poco después de subir las cuestas, pero era ella siempre la que decía 'Let's run'.
La cabeza me estaba jugando una mala pasada... y si corría demasiado y me quedaba sin fuerzas? y si estaba así ahora... cómo iba a estar cuando vinieran los kilómetros en los que llevas ya nosecuantas horas corriendo?

Algo interrumpió mis tribulaciones. Por el kilómetro 35 no aguantó más y se puso a llover... aquí si que me dio la risa floja. Sólo esperaba que no lloviera demasiado y que la mochila aguantara el tirón y no se mojara lo que había dentro, pero claro, eran muchas cosas las que esperaba, a ver que ocurría al final. Lo único que llevaba en bolsa estanca era el móvil, el DNI y el dinero, el resto de cosas (como no iba a llover) las llevaba tal cual, y las bolsas estancas en el apartamento. De poco valían más lamentaciones así que a otra cosa mariposa!!

Como poseida por la rabía que me estaba dando la situación en general me concentré en correr, no para llegar a ningún sitio en especial, sino para salir del alcance de la nube que tenía encima. Así que, lejos de incomodarme la lluvia me vino genial. Empecé a tirar, y a no dejar correr. Ya no andaba, sólo corría. Adelanté a unos cuantos y con otros iba haciendo el elástico. A estas alturas de la película ya estaba oficialmente empapada.  No iba pendiente de Natalie y en algún momento la perdí, seguro que no estaba muy lejos. Lo peor es que había perdido cualquier referencia kilométrica, ya que allí nadie parecía saber en qué kilómetro estábamos y el que lo sabía no hablaba inglés ni español.

De pronto empezamos a ver edificios, era el observatorio de Meudon que yo conocía por fotos que había visto en internet de otras ediciones. Había dejado de llover hacía ya un rato y tenía pinta de que la cosa aguantaría así. No llevaba frío y no notaba la humedad por lo que me cambiaría si era necesario en el 2º avituallamiento. Serían más o menos las 19h y la luz amenazaba con irse pronto. Por primera vez la vi, allí estaba a lo lejos, la Torre Eiffel y yo me sentía genial a esas alturas de la carrera ;) Sabía que al 2º control no le quedaba mucho tiempo por aparecer y yo suponía que a unos 2 o 3 kilómetros.


Cual no fue mi sorpresa cuando a lo lejos vi una carpa, que alegría en un principio y que desconcierto cuando vi que era pequeña, que no parecía que hubiera avituallamientos y que además me resultaba demasiado pronto para que fuera el kilómetro 56. Y lo ví... un cartelón como la copa de un pino de grande donde ponía 46 km. Pues si que me había colado yo en mis cálculos, a pesar de todo lo que había corrido ¿cuánto tiempo habría perdido cuando no me encontré del todo bien?... uff. Se trataba del control de frontales, todo aquel que no llevara la banda reflectante y el frontal no pasaría. Me compuse y además me cambié de ropa ante los ojos sorprendidos de la que allí estaba... joder, si me hubiera quedado en pelotas aún puedo entenderlo, que tampoco, pero sólo fue la camiseta... Nada, yo a lo mío, realmente estaba disfrutando tanto y me sentía tan agusto que prefería no pensar en tiempos ni en controles. Le pregunté a uno cuantos kilómetros quedaban para el siguiente avituallamiento y me dijo que casi cinco. Ahora si que no me cuadraba nada... ¿El avituallamiento 2 no estaba en el kilómetro 56? en algún momento debieron cambiar de planes y lo pusieron en el 50. De cualquier forma sólo me quedaban 5 kilómetros hasta el siguiente punto de control y no, 10 como había pensado en un primer momento cuando vi el cartel, lo cual era un alivio. Que bien iba ahora con ropa seca. El frontal me lo puse por encima de la gorra, se sujetaba perfectamente y era más cómodo que directamente en la cabeza. En breves instantes se fue completamente la luz. Esta zona en la que entrábamos era de nuevo bosque de altos árboles. Empezaron a aparecer los primeros signos de barro en el camino, aquí me vino muy bien haber participado en Citadelles. Comparado con esa carrera esto ni era barro ni era nada. ;) Eso si, había un montón de sapos blancos por el camino... pobres, yo intentaba no pisarlos pero con algunos la cosa ya no tenía solución.

El camino estaba balizado con cintas reflectantes que colgaban de árboles porque todo estaba a oscuras, sólo se sentía oscuridad y amplitud. Y de vez en cuando una serpentina de luces a lo lejos que se iban acercando. Había gente que ya sólo andaba y yo, ante todo pronóstico seguía corriendo. De noche una de las cosas que más me sorprendió es que se pierde la perspectiva, me costaba saber sobre todo si iba cuesta arriba, así que seguía corriendo, y sólo cuando estaba en mitad de la cuesta me daba cuenta y me ponía a andar. No podía malgastar fuerzas, a partir de ahí comenzaba la carrera y a partir del kilómetro 56 todo iba a ser nuevo para mi. De pronto empecé a escuchar música y jaleo, segundo avituallamiento a la vista!!!! y lo mejor, por los pelos pero había entrado. Ahora en el cartel aparecía '53 km', no entendía nada, pero, bienvenidos eran esos 3 kilómetros más :D



En esta segunda parte me había 'comido' los minutos que llevaba de colchón, las 5 horas que daban para ese tramo y parte del cuarto de hora extra que se podía estar en el avituallamiento. Eran las 20:35 cuando entré, había tardado 05:31:51 con unas pulsaciones de 152ppm de media y 178ppm de máxima. Iba en la Posición 1643.

EcoTrail de Paris 80 km. I Parte

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Nos fuimos a París el jueves a eso de las 7:30 am. Nada más llegar allí comenzamos a patear esa preciosa ciudad y seguimos así durante los días previos a la carrera. Por la noche llegábamos al apartamento con las piernas reventadas de estar fuera todo el día, pero por la mañana comprobaba con satisfacción que estaban como nuevas. [Nota.- Esta forma de proceder está en el manual de buenas prácticas del corredor, junto con la estrategia de carrera global que te llevará a meta, 'Empezar fuerte, mantener el ritmo y acabar esprintando' by Bernardo :D.] Por supuesto esto es irónico pero... ¿quién se resiste a visitar la preciosa París? No seríamos nosotros.

El día anterior fuimos a recoger el dorsal y sin problemas, todo muy bien organizado. Nos informamos del transporte hasta Saint Quentin en Yvelines, donde estaba situada la salida para la de 80km. Ya se respiraban nerviecillos así que a las 20:30 o 21:00 estábamos en casa para cenar nuestra propia 'cena de la pasta'. Cenar, dejarlo todo preparado y a la cama, esperando que al día siguiente las piernas estuvieran listas para el tute.


A la entrada de la recogida de dorsales el equipo del Alcalareño

También hubo tiempo para hacer el ganso...

Las chicas

Y los chicos

Estaba haciendo un tiempo excepcional, un solano increible y muy buena temperatura, además antes de salir de España habíamos visto que el tiempo para el día de la carrera era magnífico, así que aunque en un principio pensaba correr con mallas largas, el día anterior decidí ponerme las piratas. Si iba abrigada de más, pasaría calor y eso supondría peder demasiado líquido y sales, aún así, nos comentaron que por la zona de los bosques haría fresquete así que para la parte superior llevaría una camiseta térmica fina. Además de todo el material obligatorio (manta térmica, depósito de 2L, una taza para los avituallamientos, una venda elástica y adhesiva, mallas al menos por la rodilla, cortavientos, banda reflectante, frontal, pilas de repuesto, dni) decidí llevarme unos calcetines de repuesto, una camiseta técnica de manga corta de repuesto, el mp3, teléfono, algo de dinero, y la 'comida' (dos barritas, 4 botes de fost print, 1 gel y unas cuantas gominolas de power bars). Además, como no iba a llover el impermeable obligatorio lo cambié por un cortavientos. De líquido puse sólo 1 litro de isotónico (marca decathlon), ya habría tiempo de llevar más peso, cosa que vendría para el segundo tramo de la carrera.

Nuestra carrera salía a las 12:30 pm y la de 50 km que es donde iba Julia a las 10:30, así que madrugamos un pelín y la acompañamos hasta la estación del RER. Allí la embarcamos con un par de Franceses (ya se encargó Eli de aleccionarlos para que la cuidaran) que iban también a Versalles donde se ubicaba la salida para la EcoTrail de 50km.

JoseLuis, JoseVal, yo, Eli y Julia en la estación de tren, justo antes de despedirnos de julia.


 Esperando nuestro tren en la estación conocimos a Sascha y Brigitte, dos alemanes que habían venido también a correr la de 80km. Destacaba su alegría y simpatia, así que de momento comenzamos a hablar. Todos andábamos un poco despistados con el tren que había que coger, pero al final dimos con la tecla y a eso de las 09:30 o 10:00 estábamos en Sain Quentin. Había un avituallamiento donde pudimos desayunar café y pasteles. También coincidimos allí con un Jerezano, Miguel Ángel, al que le había tocado la inscripción a esta carrera, y allí estaba, dispuesto a echar un buen rato y disfrutar de la prueba. Una vez llena la barriga nos tiramos en el cesped a dormir un rato... total, que podíamos hacer? Buena siesta que nos pegamos Eli y yo antes de la salida, luego al baño, dejar las bolsas en el guardarropa, últimos preparativos y a la línea de salida, donde nos dio tiempo de echarnos una foto con Brigitte.

Brigitte, Eli y yo

Eli, JoseVal y JoseLuis al poco de acomodarnos

El momento de la siesta de las gallinas
Eli, yo, JoseLuis y JoseVal

La charla técnica sobre la carrera, como cabía esperar, fue en Francés, de algunas nos enteramos porque Miguel Ángel nos las tradujo y de otras no tanto, como por ejemplo que la carrera realmente tenía casi 84 kms o que los carteles que señalaban los avituallamientos no tenían la distancia correcta debido a que eran los mismos que en la edición anterior y que el recorrido había variado un poco. Así pues felices en nuestra ignorancia y con 4 kilómetros más en el recorrido, empezamos a correr en cuanto dieron el pistoletazo de salida. Gente de 35 paises diferentes nos dimos cita allí, aunque nadie se dio a conocer cuando preguntaron 'Is here any japan runner?' Un minuto de silencio por las víctimas de la catástrofe de Japón y a correr.


Al principio y hasta que salimos al camino era todo hierba y casi íbamos parados, había casi dos mil personas, tardamos bastante en pasar por el arco y además íbamos andando a tramos.

Al principio de la carrera


Vamos andando. Por cierto la de azul es Natalie.

La primera parte de la carrera daba una vuelta por los alrededores del campo de golf y volvíamos a la salida, íbamos todos apelotonados y había momentos en los que teníamos que andar por los cuellos de botella. En esa primera parte había mucha gente animando y como en nuestros dorsales aparecían nuestros nombres y la bandera del pais, alguno que otro se atrevía a pronunciarlos para animarnos. Durante esa primera parte Eli y yo fuimos juntas y siempre rodeadas de gente. Que sensación más extraña, normalmente a las carreras que vamos parece que todo el mundo huye despavorido, en cambio en esta ocasión no era así... ¿sería por los kilómetros que teníamos por delante? puessss quizás si :P.


Hacía fresquito pero cuando empezamos a correr, en los lados donde no había sombra el sol picaba. Llevaba la camiseta de manga corta en la mochila, si veía la cosa cruda me cambiaría y asunto solucionado, aunque esperaba no tener que hacerlo antes de llegar al avituallamiento 1, por aquello de no perder tiempo. Sabía que terminar 80 kms en 12h30' como máximo me venía justo. Opté por ir muuuy tranquila sin ningún exceso y forzando cero, pulsaciones controladas.

Los 10 primeros kilómetros fueron casi llanos, pasamos por lagos y cerca de gente que jugaba al golf. En una parte del recorrido Eli se quedó un poco atrás y fui adelantándome, aunque sin perderla de vista, la llamaba pero se lo chungo que es no ir a tu ritmo, así que viendo que la podía estar agobiando seguí hacia adelante, aunque esperaba que me cogiera. Seguro que aparecería cuando menos lo esperaba y juntas iríamos haciendonos compañía en tantos kilómetros. Allá por la estación del RER en la que nos habíamos bajado horas antes para llegar a la línea de salida y por la que ahora pasaba la carrera yo ya iba sola.

La carrera pasaba por la estación RER de Saint Quentin


Comentaba en inglés con gente que me preguntaba, incluso uno al preguntarme que de qué parte de
España era y yo decirle 'Andalusia' me dijo, 'Oooh, Andalucía... allí todo llano', pensé para mi... 'Tú no andas despistao... no ni ná'..

Ahora dejamos la ciudad y volvemos a meternos por bosque, seguía habiendo mucha gente y empecé a coincidir en ritmo con una chica, Natalie, que hablaba algo el inglés, así que fui con ella hasta el primer avituallamiento. En la parte del recorrido donde empezaron las cuestecillas me di cuenta que el perfil aunque no demasiado exigente en desnivel iba a ser un rompepiernas. Corría en llano y bajadas y en los falsos llanos, las cuestas arriba más largas las andaba. El día empezó soleado, pero estaba tornando a nublo.

Eran las 15:07 cuando llegaba al primer avituallamiento en el kilómetro 21 (realmente el 22). Aquello parecía un guateque, había hasta un grupo de música tocando y lo mejor de todo... coca-cola!! Me bebí 2 vasos de cocacola, rellené el camel bak con 1 litro de agua más.


Primer Avituallamiento

La banda de música que tocaba canciones muy conocidas

Cocacolaaaaa


Natalie, me dijo que si íbamos juntas y le dije que ok, que iba cómoda a su ritmo, al fin y al cabo había surgido de forma natural. 'To the next 30 kilometers!!' me dijo y allí fuimos.

En este tramo, desde la salida hasta llegar al avituallamiento había tardado 02:38:16 con unas pulsaciones de 159ppm de media y 178ppm de máxima. Iba en la Posición 1808.

To be continued...


Inferno Trail

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Si, si, Inferno Trail... suena bien, eh? Creo recordar que nos tiramos de cabeza a las inscripciones antes siquiera de saber ni kilómetros, ni desnivel, ni perfil, ni ná de ná. Y es que le precedía la Animal Trail ya famosa entre la mayoría de corredores por su buena organización, la dureza del recorrido y como no... por lo genial que resultó participar allí.

Como había modalidades de participación variopintas, en esta ocasión íbamos muchos, pero muchos muchos. Na más y na menos que 13 personajes que tiramos el sábado para Tolox.

El 'día D' yo iba con Joseval y Julia, un viaje tranquilo y con tiempo. En distintos coches, a distintas horas y con distintos sucesos acaecidos durante el camino, fue llegando el resto del personal y a la hora de la cena estábamos todos juntos.
Estuvimos cenando en La Alberca allí mismo en el pueblo, aunque por falta de sitio en el interior nos instalamos en la terraza y yo pasé, como diría mi padre, frequete. La cena estuvo muy bien y mezclada con hambre... ni te cuento, aún recuerdo los calamares fritos, que eran de los buenos.

Como no, no éramos los únicos que estábamos allí. Conforme vas asistiendo a carreras te vas dando cuenta que siempre somos los mismos, así que al final se va convirtiendo en una quedada para verse. Vamos saludando a todos, más y menos conocidos, terminar de cenar e irnos todos a 'la cama'. En esta ocasión contábamos con un pabellón cubierto en un 85% para poner los colchones y colchonetas, no caímos en el tema de que podíamos haber traído las tienda de campaña quechua o los cortavientos para resguardarnos un poco más. En cualquier caso menos mal que, además del saco gordo, llevaba la funda de vivaq y el colchón que me apartaba del suelo, lo que impidió que la humedad me calara a pesar de la presencia cercana de un río. Nos apretujamos como pudimos y pasamos la noche sin sacar la cabeza del saco, un airecillo recorría

Por la mañana hace frío y aunque no era demasiado, la ropa que llevábamos es insuficiente si no estás en carrera. Nos acercamos al lugar de la salida, al único bar abierto, decidimos no comer mucho, algo de fruta y un té sería suficiente. Nos esperaba nada más comenzar la milla vertical y la sangre debía estar en los músculos. Ya en la salida nos damos cuenta que no somos muchos los locos e inconscientes (en mi caso lo segundo) que nos hemos apuntado a la milla vertical. Llevaba puestas en este caso mi sportivas nuevas, las raptor y notaba mejoría en cuestión de amortiguación y agarre con respecto a las XT-Wing de Salomon, además de mucha más sujeción del pie.

Nada más comenzar la carrera nos damos cuenta que algunos nos hemos metido en la carrera para mayores, pero es la forma que hemos elegido para avanzar. La mayor parte de la gente sale corriendo cuesta arriba y nosotras en poco tiempo comenzamos a andar con los bastones, yo sólo con uno ya que el otro no hubo manera de montarlo y tuve que dejarlo en el guardarropas.

Pues nada, comenzamos a subir, y a subir y seguímos subiendo, por pista, caminos, senderos, y cortafuegos en los que era mejor estar pendiente del suelo que mirarlos a la cara.


Y las vistas alucinantes, conforme fuimos pillando altura el mar de nubes se fue dispersando pero el paisaje era es-pec-ta-cu-lar.


El primer control lo pasamos sin problema. Bebí y tomé plátano, aunque había tomado ya un gel momentos antes, más o menos a la mitad de la milla vertical. A partir de aquí comenzamos una vereda que aunque tendía a la subida no era apenas pronunciada, preludio de que ese respiro nos llevaría a una zona más dura de subida para poder alcanzar los 1.600 metros de esa milla vertical. Al llegar al otro lado de una pedrera nos encontramos con la última subida que si bien al principio seguía más o menos un camino, dio paso a una zona de sólo piedra... uff.


Una vez alcanzada la última parte de esta zona del recorrido las vistas bien merecían una paradita...


Llegamos por fin a los últimos metros de la milla vertical alcanzada a la altura de 1.834 metros. Dejábamos atrás el pico del Torrecilla al que no súbirieamos. Yo hasta este momento iba acompañada de Eli y Julia metros delante acompañando a Eva, a quien estos terrenos tan técnicos habían hecho que se cayera y fuera chunga de una rodilla. Venía ahora una bajada bastante técnica y yo sabía que quedaría atrás, cosa que no me importaba mucho, sólo entraría un poco más tarde que ellas en el segundo control.

No se en que momento empecé a percibir que algo no iba bien con mis pies, empezaban a quedarse dormidos!! :o No puede ser... era una sensación conocida que me había pasado en la Media Maratón de los Palacios del año pasado. Paré y aflojé los cordones pero con la subida se me habían hinchado los pies y poca solución tenía la cosa, aunque lo detecté más a tiempo y el dolor no me impedía seguir... al menos por el momento. Encontré el paso de la cadena más o menos por el kilómentro 12 aunque no era muy complicado.


Ante mi se mostraba la bajada que había que recorrer para llegar al pueblo, seguía parte técnica y me quedaban algo más de dos horas de tiempo.


Unos metros más abajo encontré una zona menos técnica y por la que se podía trotar, aunque la milla vertical había hecho 'pupita' en las piernas, no las notaba vacías como me pasó en Jarapalos pero sí cansadas. Iba muy justa de tiempo, intenté darme prisa pero llegué al último avituallamiento antes del segundo control en 5 horas, lo que suponía que debía recorrer los, más o menos, 5 km que quedaban hasta el pueblo en media hora si quería pasar en tiempo.

Los pies molestaban un poquito más y aunque intentaba mover en la medida de lo posible los dedillos para que circulara la sangre me dolían cuando corría y eso me cabreaba sobremanera. Llegó un momento en que llevaba 5h13' y vi que el pueblo estaba en el 5º pino, supe que no llegaría en tiempo así que empecé a alternar entre andar y trotar para ver si los pies se quejaban menos. Al final llegué al control en 5h45', los organizadores me dieron la oportunidad de seguir y aunque al principio la contestación fue 'Sí' me describieron los 11 kms restantes me dijeron que había bastante piedra en el camino y que era zona técnica, tal y como llevaba los pies y que el personal que desbalizaba la carrera había salido ya, opté por quedarme ya allí y no continuar la carrera.

Me descolocó un poco, no pensé que sería tan técnica y al principio estaba algo decaída porque pensé que podía haber terminado la segunda parte ya que sería más fácil que la primera. Empecé a encontrar gente que me dijo que la segunda parte era muy muy técnica y que les había resultado más dura que la primera. Cuando vi el perfil de la carrera en casa esa fue mi percepción. Había comentado con Julia y con Jose Luis que la milla vertical iba a ser dura pero que nos pillaría frescos, que la subidita de 500 metros en el segundo bucle era donde realmente se iba a sufrir y que no iba a pasar desapercibida para las piernas, y así fue.

Aquí está el perfil de la primera parte:


La organización cambió el recorrido a última hora para poder pasar por una zona que llevaba cerrada hacía muchos años por un incendio y a la que dieron permiso para acceder con muy poco tiempo de antelación. Esta zona estaba situada en la subida y disminuía el recorrido en unos cuantos kilómetros aunque no sabían bien en cuantos. Así que el perfil no es el definitivo. Según he visto en algunos tracks subidos en wikiloc, la primera parte pasó a tener unos 27 kms en vez de 29 como estaba previsto en un principio, lo que hizo que el tiempo de corte de este segundo bucle se redujera en media hora.

Varias cosas:
    1. No llevar unas zapatillas desconocidas a una carrera grande a no ser que no haya más remedio

    2. No olvidar que es preferible ir sin bastones a ir con un solo bastón

    3. Me queda mucho que avanzar en montaña, sobre todo en las bajadas.

    4. En la carrera destacó lo bien balizada que estaba, pero en cuestión de avituallamientos estaba algo corta. Aquellos que no llevaban bidones se vieron apurados en ciertos momentos de la prueba, quizás hubiera estado bien haberla puesto en semiautosuficiencia.

    5. La segunda parte, la cual no vi en persona, fue muy técnica y fue por la que pasó 'la mijilla', algunos padres al entrar a meta con niños de 6 u 8 años venían con caras de haberlo pasado mal en algunos momentos del recorrido.

En general la organización muy buena y los voluntarios de escándalo animando a todos los que por allí pasábamos. Creo que nadie se imagina lo que te anima ver gente cada poco tiempo durante el recorrido. Y que decir del recorrido y las vistas... pues eso, es-pec-ta-cu-lar.

No nos fuimos de manos vacías ni mucho menos, Manoli fue la segunda en su categoría y además nos llevamos trofeo por ser el club de mayor participación en la Inferno. Además en el sorteo nos tocaron un montón de cosas, a mi unas gafas de sol que falta me hacian. ;)

Por cierto... el que diga que dormir es perder el tiempo y que ya habrá tiempo de dormir cuando te mueras, tendría que haberme visto la cara el lunes por la mañana.

Si la vida ya es dura de por si, por que nos metemos en mas líos, porque esa necesidad de pulsar el botón de autodestrucción. Puede que nos guste el dolor, quizás nazcamos con él, porque sin él, quizás no nos sentiríamos reales, porque siempre tropezamos con la misma piedra, porque uno se siente bien cuando deja de hacerlo.*

* Reflexión de Anatomía de Grey