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Entrenamiento del lunes.

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Me levanté el lunes con ánimo de lunes total o peor aún, creo que eran ánimos de domingo por la tarde. Había sido un fin de semana estupendo en todos los aspectos y había acabado, que crueldad!!

Por la mañana arremetía con todo ser viviente, aunque siendo consciente advertía al contrincante... A ver, no me tengas muy en cuenta que hoy estoy 'mal aliñá'. jejeje

Las piernas me la habían jugado el sábado así que el domingo no hice nada y el plan para la semana era de descanso activo, bici, natación u otros deportes que no conllevaran impacto. Conforme fue pasando el día me fui animando, aunque un día hasta arriba de reuniones tampoco es que ayudara mucho. Al final de la tarde y justo antes de irme a casa me dice Anica, entre risas y exclamaciones, que había leído la crónica de la Carrera de la Mujer y que le había encantado. Ella no lo sabe pero me alegró la tarde, la felicidad compartida se disfruta mucho más... jejeje

Salí del curro muy animada y se había quedado una tarde estupenda, temperatura ideal para... para ir a correr!! uff, ganas tremendas de ir a correr pero no debía. A punto estuve de llegar a casa e irme a correr, pero en su lugar alargué el recorrido de bici por ciudad, unos 15 kms y después me fui a nadar. Notaba las piernas como nuevas, además, en la piscina iba que me las pelaba (teniendo en cuenta días anteriores) y de vuelta del gimnasio en la bici iba mejor aún.

¿Mis piernas estaban resurgiendo de sus cenizas? jejeje En cualquier caso sigo con el plan de recuperación pero que alegría! Más tarde lo celebraría con una botella de vino ;)


Crónica de la Contrarreloj Al-Andalus. Recorrido extremo por Andalucía en bici.

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Puede ser que escuchara hablar de la Contrarreloj Al-Andalus cuando era sólo una idea. Puede ser que me sonara como un deseo ajeno que nada tenía que ver conmigo. Y puede ser que me fuera implicando hasta tal punto que al final haya terminado haciéndola parte de mi… o más bien, yo parte de ella. Sin duda lo que aún me hace darle vueltas a la cabeza es la diferencia entre lo que esperaba que fuera y lo que realmente ha sido. Se me mezclan los pueblos, los días, los sucesos, todos ellos fueron pasando a la velocidad del tic-tac del pedaleo de Fran, pero hay algunos que llevaré tatuados de por vida e intentaré plasmarlo a lo largo de la crónica.

Cuando hablamos del proyecto para ver si podía mover algún tipo de ayuda en beneficio del reto nunca pensé que yo misma, es decir mi persona, podría echar una mano. Aún recuerdo el día en que Gaizka me dijo, ¿acompañarías a Fran en la Contrarreloj? Aunque no sabía muy bien cómo, tenía claro cuál era la respuesta, un rotundo ‘sí’. Quería participar y ayudar en este genial proyecto y haría todo lo que estuviera en mi mano.

A no más de dos semanas de que el reto comenzara, todo empezó a coger forma. Hicimos balance de lo que teníamos hasta la fecha y lo que cada uno, a su entender, consideraba que faltaba, de modo que pudiéramos resolver flecos, ya que teníamos poco tiempo para dejar todo atado. Desde el principio me sentí muy cómoda, ya con los preparativos todos estábamos a una. Formábamos un equipo singular por nuestras evidentes diferencias: diferentes caracteres, diferentes perfiles, pero lo cierto es que encajamos a la perfección.

¿Lo que hace más feliz? Ser útil a los demás. No solo estaba la parte deportiva sino que además se recaudarían fondos para una asociación contra el cáncer y eso me motivaba aún más. Cuando la gente me preguntaba que iba a hacer en las vacaciones y le contaba lo de la Contra-reloj se echaban las manos a la cabeza, '¿cuatro días en un coche? Pero os vais a dar un palizón de mil demonios, ¿no?' Precisamente en esto era en lo que menos pensaba yo. Más bien mi cabeza daba vueltas a lo innovadora que era la prueba y que me parecía una idea estupenda y toda una experiencia, en la que si bien podríamos intuir el final, nada estaba escrito y sabíamos que podía pasar de todo.

Llegó la hora de la verdad y después de muchos correos por fin nos veíamos las caras en Villanueva de Córdoba. La noche anterior los nervios hicieron que durmiéramos más bien poco, y casi sin darnos cuenta nos encontramos rodando, embarcados ya en la aventura e intentando adaptarnos lo más rápido posible. En el momento que nos despistábamos un poco Fran ‘se nos perdía’. Chiquillo, que manera de pedalear.

Cuando a 70 kilómetros de la salida la furgoneta empezó a echar humo no nos dio tiempo ni de venirnos abajo, ninguno pensó en la posibilidad de abandonar y las cabezas iban a mil buscando otra opción que fuera viable. La solución fue cambiar la furgoneta por un turismo, que nos permitió seguir adelante pero con una reducción del espacio considerable, lo cual suponía una dificultad añadida.

Tener que esperar en el taller donde llevamos la furgoneta y retroceder camino posteriormente para coger el nuevo vehículo de apoyo fue uno de los momentos más difíciles de soportar. Fue como si quisiera ir hacia un lado pero te están tirando para ir por otro. Fran, ya sabiendo todo lo ocurrido, continuaba el reto en autosuficiencia durante lo que yo calculaba serían unas 3 horas mínimo, yo en cambio, iba en dirección contraria a por el ‘nuevo’ coche de apoyo. Gaizka mientras tanto peleaba con los del taller por que se dieran prisa y calculaba la mejor manera de distribuir los víveres, herramientas, recambios, etc. que no eran prescindibles y que el espacio permitía llevar con nosotros. Atrás dejamos cosas tan importantes como la rueda delantera y bicicleta de repuesto de Fran pero, en este caso, pasarían por ser prescindibles.

Ya estábamos en marcha otra vez y la prioridad absoluta era dar con Fran al que no nos quitábamos de la cabeza, y quien ya nos había advertido por teléfono que estaba en muy mal estado debido a la deshidratación. De haberlo hecho a drede, Fran no habría podido escoger una carretera más solitaria en ese punto de la ruta, no contaba con ningún bar ni estación en la que adquirir líquido o alimento, el firme estaba en muy mal estado y nosotros viendo pasar los kilómetros en el coche entre curvas, bajadas, subidas y hoyos en la carretera, temíamos encontrarlo tirado en la cuneta a la vuelta de cualquier curva. No fue así, superó por si solo aquella parte del camino haciendo una incursión en una finca privada que le permitió llegar al siguiente pueblo, Alanís. Una vez todos juntos y con la caída de la tarde nos fuimos amoldando a lo que sería el discurrir habitual en la Contrarreloj, aunque sabíamos que la deshidratación de Fran le pasaría factura más tarde o más temprano.

Después de las tardes de sol intenso, la llegada de la noche iluminada por la luna daban paso a la calma, pero conforme la madrugada se acercaba todo se ponía más feo y agradecíamos que el día pusiera fin a las duras madrugadas a las que tuvimos que enfrentarnos. Sobre todo la primera, toda la parte de la costa gaditana hasta llegar a Algeciras y Fran luchando con su estómago para que dejara de echar alimento fuera.

El resultado de una sobrehidratación para contrarrestar los efectos negativos de la falta de líquido y alimento del primer día hicieron que el estómago de Fran llegara un momento en el que dijera 'hasta aquí hemos llegado'. Y aunque superó de forma increíble este bache del camino, arrastró algunas secuelas como el 'asco' a ciertos alimentos y bebidas. Nos montábamos en el coche y elucubrábamos sobre qué le sentaría mejor al estómago para asentarlo. Lo que estaba claro es que para continuar teníamos que encontrar entre todos la manera de que Fran ingiriera líquido y alimento ya que el desgaste era brutal. Si bien, en esos duros momentos él se ponía en el pellejo de las personas que sufren de los efectos de la quimioterapia, yo revivía lo que era estar al otro lado, es decir, revivía lo que era cuidar a alguien que siente repulsión por el alimento debido a los efectos de la quimioterapia, pero a los que has de ‘obligar’ a comer para seguir adelante. Esto supone una búsqueda constante para dar con alguna alternativa que alimente y no produzca esa repugnancia. Ver las caras de frustración de Fran y un guiño de desacuerdo cada vez que parábamos y tenía que comer algo, me hicieron revivir muchas sensaciones ya olvidadas. Eran sólo segundos, ya que Gaizka en su papel de 'malo' le daba tal coña para que comiera y bebiera que al final no podía más que soltar una sonrisa e ingerir alimento. Era entonces cuando recordaba por qué estábamos allí, que el sufrimiento era controlado y que se podría parar en cualquier momento y que si Fran continuaba era porque sabía que podía, lo cual me aliviaba y reconfortaba sobremanera.

Todas y cada una de las personas con las que tuvimos algún encuentro durante la Contrarreloj comentaban el tema de que la fecha escogida no era la idónea. Algunos dan por hecho que todos estos problemas se podrían haber evitado haciéndolo todo en otra época, o habiendo aplazado el reto para cuando las condiciones meteorológicas fueran más favorables. Hubiera estado bien tener otra opción o un segundo coche de apoyo, pero no fue así, lo cierto es que cuando no te dedicas a esto de forma profesional, y cuando la disponibilidad de la gente que participa depende de su trabajo, no tienes elección y la única opción es tirar adelante con lo que venga.

Si bien nuestra preocupación por el bienestar de Fran siempre estaba de trasfondo en nuestros pensamientos, no todo era preocupaciones, la contrarreloj dio lugar a muchas situaciones que nos hicieron pasarlo muy bien, reírnos y disfrutar. Ante los problemas el remedio fue el optimismo, éste venía con nosotros en el equipaje y nos acompañó durante todo el camino. Siempre había lugar para una broma o un chascarrillo. Aún lo recuerdo y me río... parados en Benalmádena. En Estepona nos prepararon comida para que la cogiésemos sobre la marcha, pasta sobre todo para asentar el estómago de Fran. Con las prisas con las que íbamos no caímos en coger cubiertos, y claro, los nuestros estaban dentro de las 'cosas prescindibles' cuando hicimos el cambio de coche. Uno de los cristales intercambiables de las gafas de Fran fue el que hizo las veces de cubierto, más que comer, antes de nada debía 'pescar' la comida. 'Gaizka, te dije que no echaras la cubertería buena que no merecía la pena' y a pesar de todo risas, risas y más risas.

El coche era un batiburrillo de artículos, un desorden organizado que no hubiera desentonado aparcado en un mercadillo o rodando por la carretera para coger el ferry a Tánger. Las cosas las llevábamos en cestas en las que la mercancía iba distribuida con mucho cariño, y que en un principio, situadas en la furgoneta podías distinguir donde estaba cada cosa a un golpe de vista. Para meterlas en el coche tuvimos que jugar al tetris y Gaizka, persona previsora y organizada por naturaleza y del que también he aprendido muchísimo, no quedó muy contento con la primera ubicación de las cosas, así que cuando la situación de Fran nos dio cuartelillo, lo sacó todo del coche y lo reubicó de forma más óptima. Era digno de admiración sacaba y reubicaba cosas dentro de las cestas pero sin parar de atender a Fran. Esta situación se dio un par de veces más, y además lo hacía de forma innata, era curioso verlo. Al final quedó patente que el coche no daba más de sí, y tuvo que dejarlo por imposible, el espacio es el que había, así que terminamos por agudizar la memoria fotográfica. Si hubiera jugado al juego de encontrar las parejas después de la contrarreloj habría podido ganar a cualquiera.

Parar para que Fran durmiera un poco o rompiera el sueño era un poema. El coche tenía los asientos volcados y toda la parte trasera hacía de maletero, así que no quedaban nada más que dos asientos, los que ocupábamos Gaizka y yo. No hay que ser muy avispado para hacer las cuentas, en el momento que Fran lo necesitaba mínimo uno quedaba fuera del coche, aunque normalmente ambos salíamos del coche. Supuestamente los descansos de Fran serían en una colchoneta tendido en el interior de la furgoneta, nunca pensé que los haría sentado con el coche en marcha para que el aire acondicionado siguiera funcionando, las luces de emergencia puestas y sonando en el interior del coche para evitar males mayores... vamos que en el fondo daba igual cerrar los ojos o no, el coche era una feria ¿Se os ocurre qué mejor sitio para dormir?

Otro de los hándicap fue nuestra comunicación con Fran a través de los walkies, ésta se producía de forma unilateral, es decir, él podía escucharnos pero nosotros a él no, así que sabíamos que nos había entendido cuando asentía con la cabeza. Los walkies eran muy útiles ya que nos permitía 'cantarle' la ruta para que no se equivocara. Era sorprendente cuando nos metíamos en algún pueblo o ciudad más grande, donde el coche se atascaba y la bici podía continuar el camino, aún habiéndolo perdido de vista y sin saber muy bien por donde andaba, Gaizka le daba algunas indicaciones por el walkie y a los poco minutos de nuevo lo teníamos encima. Conmigo no ocurría lo mismo, me cuesta horrores hablar con una máquina, dígase por ejemplo un contestador, o en este caso hablarle a un walkie sin recibir respuesta. Más tarde nos pegamos unas buenas risas porque Fran decía que Gaizka no callaba ni debajo de agua y yo parecía la de 'radio-taxi'. Aún así, ¿cuántas cosas absurdas pudimos decir por la radio?... muchas, sobre todo Gaizka, que inventiva!

Situaciones subrrealistas se dieron a montones aunque son cosas que no te paras a pensar en el momento, tan sólo pasan y es mejor no darle muchas vueltas para no venirte abajo. Eso sí, desde que ocurrió lo de la furgoneta y hasta el final del camino me acompañaría una preocupación constante por Fran, no en el sentido deportivo, sus piernas son poderosas, más bien esa preocupación es por la fragilidad de verlo encima de la bici entre tanto coche o ante el adelantamiento de un camión.

También me llevé aprendizaje en la parte deportiva, no sólo de Fran, sino también de Gaizka. Era increíble ver a Fran montado en la bici, mucho tiempo pasé hipnotizada con la cadencia de su pedaleo, era increíble con ésta se iba amoldando a los distintos terrenos. Además si no había marroncillos Gaizka me iba explicando aspectos técnicos y el porqué se hacían ciertas cosas. Pero sin duda el aprendizaje más importante es el del poder de la mente. ¿Cuántas dificultades no encontró Fran? ¿Cuántas veces no pensaría en dejarlo todo y bajarse de la bicicleta? Cuando no hay nada más y estamos solos no nos queda más que creer en nosotros mismos, creer que podemos, fuera prejuicios e ideas preconcebidas, tener fe en uno mismo y seguir adelante. No olvidaré la cuesta de Montoro, después de tantos kilómetros recorridos y muchos problemas superados, quedaba seguir recorriendo en solitario y en las peores horas del día la subida de Montoro hasta llegar a Cardeña. Fue una parte muy emocionante del camino, donde ya se nos había unido gente del pueblo para animar a Fran... estábamos llegando. Gritamos y animamos todo lo que pudimos y aunque luchaba consigo mismo para no bajarse de la bicicleta consiguió sobreponerse al tramo más duro de todo el camino. Lo que le hizo no perder la concentración y seguir adelante sin bajarse de la bici no lo sé, pero era impresionante ver su cara. Creo que todos teníamos la respiración contenida y que soplamos cuando sabíamos que había afrontado con éxito una de las partes, pienso yo, más dura de la Contrarreloj. Después de esto verle disfrutar en compañía de muchos ciclistas que se unieron un poco más tarde en Cardeña para acompañarlo hasta el pueblo fue todo un deleite para nuestra vista y nuestros corazones. Cuando por fin llegamos todo fue una mezcla de sentimientos contenidos por todas las situaciones vividas, que combinado con la satisfacción de un trabajo finalizado, hizo que me viniera abajo como era de esperar, pero como yo nunca habría podido imaginar. No me olvidaré nunca, cuando ya estábamos sólo 'los justos', del abrazo cálido de Ruth, la mujer de Fran que había vivido el reto en la distancia y que fue la cuarta integrante del equipo.

Gracias a toda la gente que nos echó una mano por el camino: amigos, familia... todos estuvieron ahí acompañándonos y me hicieron sentir grande y querida. Gracias de nuevo. La gente que nos seguía a través de internet y que nos dieron muchos momentos emotivos como el de leer a Fran los comentarios a través de la radio, o el correo de agradecimiento por el gesto de Fran, que venía de parte de una madre cuyo hijo había salido adelante de un cáncer. Nos hizo llorar a todos. Gracias a la familia de Fran, que nos acogió como si fuésemos uno más de la familia. Y por último a todos los vecinos del pueblo de Villanueva de Córdoba por sus atenciones. Gracias a todos por creer.

Momentos especiales fueron aquellas paradas en las que estábamos los tres y que solían coincidir con las cenas, el par de duchas que pudimos darnos por el camino, cuan apreciadas se hacen las cosas cotidianas en momentos así, las caras de sorpresa o incredulidad de la gente cuando preguntaban después de ver esa bicicleta 'tan rara' y le contábamos lo que estábamos haciendo (y pensaba yo ¿bicicleta rara?... ¿es que no has visto el casco?). El aparcar el coche cuando paramos para cenar en Pozo Alcón, eran las fiestas del pueblo, y al bajar nos encontramos a Fran tocando la guitarra. Resolver cosas sobre la marcha y a golpe de teléfono. Hubo muchas cosas, vivencias que no caben aquí y que iremos recordando poco a poco.

Cuando todo esto comenzó no sé que esperaba encontrar, lo que sí sé es no lo esperaba así, que todas las sensaciones vividas me pillaron por sorpresa y lo único que puedo decir que disfruté de lo que hicimos aunque no sé exactamente por qué. Que cada vez que me monto en el coche me acuerdo, y que me dan ganas de darle a las luces de emergencia. Que me quedo con ganas de más y que entre nosotros se ha creado un vínculo muy especial. Algo de lo que no tengo ninguna duda es que este tipo de cosas son las que alimentan el alma.

Hay una reflexión que aparece en Anatomía de Grey y que me gusta mucho porque pone de manifiesto aquello que ha de ser de una determinada manera, aquellas cosas que son porque no tienen otra forma de ser.

Los lazos que nos unen son en ocasiones imposibles de explicar. Nos conectan, hasta cuando parece que los lazos deberían romperse. Algunos vínculos desafían la distancia, y el tiempo, y la lógica… Porque algunos lazos simplemente están predestinados. (Anatomía de Grey)

A continuación el vídeo de la llegada al pueblo:


En la web puede verse toda la información y material audiovisual
http://contrarelojal-andalus.blogspot.com/


Contrarreloj Al-Andalus

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Cómo adelantaba anteriormente entre otras cosas este verano me he unido como parte del equipo de la Contrarreloj Al-Andalus. Se trata de un reto que el ciclista de ultrafondo Fran Vacas se proponía para recorrer Andalucía a lomos de su bicicleta. Comenzaba el Jueves 26 de agosto en Villanueva de Córdoba para terminar en el mismo lugar el día 29 del mismo mes y 2.000 kilómetros después. A continuación los vídeos donde Fran explica todo en la rueda de prensa antes de la salida.

RUEDA DE PRENSA (parte 1)



RUEDA DE PRENSA (parte 2)



Queda pendiente la crónica, a falta de que retoque algunos detalles.

Entrenamientos Semana 09 de agosto - 15 de agosto

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Todas las semanas tiene que haber algo y esta, pues también! El lunes estoy hinchada como una pelota recién salida de la fábrica... me tiene que bajar la de todos los meses pero no termina de hacerlo.

. 09. Ago_Lunes: Correr. Sesión de series. Distancia total: 10.5kms; Tiempo total 01h01'16"; A 5'50" el km; 905 kcal; PUls medias 155; Puls máx. 178;

Parciales de las series de 740 metros
    S1 en 03:40 a 4'57" el km
    S2 en 03:46 a 5'05" el km
    S3 en 03:29 a 4'42" el km
    S4 en 03:47 a 5'06" el km

. 10. Ago_Martes: Descanso. Loletada... de vez en cuando toca, así que después de estar vestida y compuesta para una sesión de running, me pierdo y no llego a tiempo de entrenar... Sin comentarios :( Aunque he de decir que he pasado una tarde de piscina disfrutando de buena música y he estado muy muy agusto.

. 11. Ago_Miércoles: Correr. Distancia: 9,3 kms; Tiempo total 59'17"; a 6'22" el km; 865 kcal; Puls medias 154; Puls máx. 168; Track de la ruta Esta ruta la hago con Anita y a pesar del calor que hace estos días vamos con muy buenas sensaciones, estos nos sirve para resarcirnos de la bici de la semana pasada.

. 12. Ago_Jueves: Bici. Esta vez hice otra loletada aunque esta vez no me impidió hacer la ruta por La Vega, en Alcalá de Guadaira :P. Distancia: 25,36 kms; Tiempo total 1h50'; Track de la ruta. No tiene mucho desnivel acumulado, y aunque para el resto es un camino facilón, para mi supone un camino más técnico del que estoy acostumbrada, bastante arena, piedras y mucho, mucho aire nos acompaña durante todo el camino. Me cuesta pero al final le pillo el truquillo. Me queda mucho por entrenar en bici, no tanto en desniveles como en acostumbrarme y quitarme el miedo al ir por caminos más técnicos.

. 13. Ago_Viernes: Correr. Salgo a correr cerca de casa. Distancia: 5,6 kms; Tiempo total 32'31"; a 5'48" el km; 432 kcal; Puls medias 145; Puls máx. 162; He salido bastante tarde porque me apetecía correr pero tengo las piernas muy cansadas, me cuesta subir las pulsaciones un montón.

. 14. Ago_Sábado: Descanso.

. 15. Ago_Domingo: Correr. Salimos a correr por la playa antes de desayunar. Desde que hicimos la travesía Matalascañas-Sanlúcar no había vuelto a correr por la playa. Distancia: aproximadamente unos 13 kms (medidos con google Earth a ojo); Tiempo total 1h20'02"; a 6'10" el km; 1176 kcal; Puls medias 155; Puls máx. 176; He tenido muy buenas sensaciones, de hecho, después de calentar he sido capaz de subir el ritmo y alcanzar a Jose Luis y Joseval que iban bastante por delante de mi, claro está que luego han apretado y me he quedado atrás :D, a los cuarenta y pocos minutos he decidido volver ya que no quería fatigarme demasiado y terminar andando. Lo cierto es que me voy sintiendo cada vez mejor incluso a la vuelta voy haciendo técnica. Y al finalizar... bañito en la playa.


Esta semana se han alcanzado temperaturas de casi 50º en Sevilla, aún así he salido a entrenar como una campeona :D, eso si, siempre con mucha agua a cuestas. Estoy contenta con los entrenamientos, además me apetece mucho correr y las piernas aunque cansadas siguen respondiendo.

Érase un 5 de agosto en bici

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Ana ha vuelto de vacaciones así que retomamos las salidas en bici de los jueves. Otra cosa no tendremos pero moral nos sobra. Esta vez me toca ir a mi a Tomares y tras la última experiencia lo mejor es ir en metro.

Falta de concentración, mayor despiste del habitual y sensación de llevar un saco de 10 kilos a la espalda constantemente, son las sensaciones que vengo experimentando últimamente... la medicación me va a matar, así que Anica va a venir a recogerme a la salida del metro, ya que es la primera vez que voy y no vaya a ser que acabe en quiensabedonde.

Hemos quedado en vernos sobre las 18:30 en la estación de San Juan Alto, así que yo debía tirar para la boca de metro a las 18:00, esa hora es justo en la que abro los ojos de la siesta... mierda!! ni siquiera he oído el despertador. Aviso a Ana y me preparo corriendo, en el transcurso se me cae la bolsa de hidratación al suelo, por supuesto, llena de agua. Toda la cocina empapada... que le den, me voy y lo dejo todo empantanado, Ya lo recogeré.

A pesar de todo no hay más incidencias y una vez que he salido de casa llego al destino sin problemas. Allí me encuentro con Ana, con su cara sonriente, que alegría me da verla. Son las 19:15, emprendemos el camino hasta el inicio de la ruta. Ni siquiera hemos empezado cuando nos damos cuenta de que la actitud no es como otros días, estamos un poco desganadas y el calor de Sevilla no es que vaya a nuestro favor.

De todas formas sabemos que todo es empezar, así que a darle a los pedales. La cosa no mejora, subir cuestas nos cuesta horrores, nos cruzamos con varios ciclistas y algún que otro andarín por el camino. Paramos en el puente para que Ana, que está de guardia mire si ha pasado algo... se ha caído algo y ha de volver a casa a arreglarlo. En otras condiciones yo habría seguido adelante unos kms más, pero hoy no estoy y veo el cielo abierto así que emprendemos la vuelta.

Ya estamos a un par de kms del inicio del camino cuando veo a un par de chavales con sus bicis sentados en la cuneta, paramos para ver si les pasa algo. Van vestidos de calle y no llevan nada de líquido. Les ofrecemos agua, que uno de ellos acepta encantado aunque tienen pinta de estar agotados y tampoco es que beba mucha, la verdad. Después de decirles que para la próxima tengan cuidado con el tema del agua, terminamos de subir la cuestecilla y nos encontramos al andarín que nos hemos cruzado unos kms atrás cuando el ya iba de vuelta. Lo saludamos y oigo que dice: Buenas! os habéis dado la vuelta pronto, no?, Tócate los coj... el día que vamos de puta madre nadie dice nada, y mira tu por donde hoy nos han comentado la jugada. En fin, habrá que buscar un bar para ahogar las penas en isotónico :D

Voy a la barra a pedir y Ana espera echándoles un ojo a las bicis, justo cuando llego con las bebidas anda pegándole un trago a la botella de agua que llevaba en la bici... se echa a reir, ahora todo tiene sentido... claro que el chavalín de las bicis no ha bebido más que un sorbo, el agua está ardiendo!!... pobre.

Las bebidas nos reponen enseguida y nos echamos unas risas comentando lo del chaval del agua y el andarín, pero estamos hechas polvo, al menos yo y hoy no tenemos excusas de ningún tipo, pq yo no he podido coger la bici en toda la semana para ir al curro pero correr he seguido corriendo y sin problemas, así que no puedo achacarlo a las pastillas. Puede que fuera que no dormí las 3 horas de siesta que estoy necesitando últimamente para ser persona... :P jejeje

En total 9,3 kms en 50' y algunas risas... otro día será mejor.


Viernes 27 de Febrero de 2010. Ciclo Indoor.

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Este fin de semana es algo más largo ya que el domingo es el día de Andalucía, así que el lunes es fiesta, moooola!! :D.
 Llego al viernes no demasiado cansada físicamente pero si mentalmente, uff… menuda semanita en el curro. A pesar de todo contenta porque me he quitado muchos marrones de encima en el trabajo, además de resolver bastantes cosas.  Viernes 15:00 h, un par de cervecitas a mediodía para evitar el atasco de salida, y vuelta en el bus para comer en casa, siestecita y al gimnasio. Hoy me propongo hacer una hora de ‘spinning’, ‘ciclo indoor’ o como se le quiera llamar y después a body balance, que aunque aún me cuesta quiero pillarle el truquillo porque me va a venir genial.
La primera vez que fui al spinning fue hace más o menos 7 u 8 años y era toda una novedad. Me tiré 3 años yendo a clase 3 días en semana y recuerdo que me resultaba bastante duro, pero la clase de hoy no me lo ha parecido tanto. Cierto es que el hacer deporte outdoor es muy distinto que el del gimnasio, es más duro pero también te hace avanzar más en menos tiempo. Lo que si ha sido igual es tooooodo lo que he sudado, que barbaridad!! A bici parada no te va dando el airecillo, te cae el sudor por la nariz y hasta te chorrea por los brazos, exagerado…
La verdad es que después de la hora de spinning me doy cuenta que las piernas están como si no hubieran hecho gran cosa, lo que si he trabajado es la respiración. Bueno, es el primer día, en próximas ocasiones iré metiendo más fuerza a la bici.

Domingo 07 de septiembre: Ruta Vía Verde de la Sierra

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El domingo había quedado con unos amigos para ir con las bicis por la vía verde que une Puerto Serrano con Olvera. La hora para vernos eran las 9:00 de la mañana pero al final terminamos saliendo se Sevilla un poco más tarde de las 10:00. La idea era hacer la ruta en un sentido ya que no sabíamos si hacer el camino de ida y vuelta iba a ser demasiado para nuestras piernas, al menos las mias que aunque con fondo están poco experimentadas en el arte de la biciclta. Bueno... y si a eso le añades que la peaaaaso bicicleta que tengo es de paseo, y que me la compré con el sillín demasiado bajo para mi estatura pues... suma y sigue. Lo dicho, ni pensar en hacer ida y vuelta de la vía verde que serían algo más de 75 kms. Esto en principio parece que este planteamiento va a hacer más fácil el camino pero te encuentras con un problema de logística para dejar un coche en cada extremo de la vía, camino de casi 40 kms que hay que recorrer 3 veces hasta estar todos (bicis incluidas) en un extremo y listos para comenzar a pedalear, unido a lo que tardamos en llegar desde Sevilla da como resultado comenzar la ruta a las casi 14:00 horas.
A parte de todo lo mencionado anteriormente, todo bien, el camino muy agradable, además partimos desde Olvera hacía Puerto Serrano, donde el camino tiende a la bajada. Lo peor que a las 14:00, dicho sea de paso... hora de comer, tan solo llevaba en el cuerpo los cereales del desayuno y una barrita energética que decidí tomar cuando vi el percal a eso de las 12:30. La vía transita por el antigüo trazado ferroviario de Jerez-Almargen, que empezó a construirse a principios del siglo XIX y que nunca llegó a terminarse. Es una vía muy accesible ya que al estar hecha para el paso del tren no tiene grandes desniveles, aunque lo más peculiar de esta son los 30 túneles que hay repartidos por el recorrido. Hay túneles que no están iluminados porque no es necesario y otros que tienen un interruptor al principio del tunel y cada cierto número de metros. Tener en cuenta que hay un par de túneles que casi tienen 1 km de largo y si se te apaga la luz, como nos pasó a nosotros, te quedas pedaleando y no ves nada, nada, nada. Yo llevaba el frontal en la mano alumbrando el camino ya que aunque hay luz es escasa y hay franjas del tunes en las que te es difícil distinguir como está el terreno, pero del mismo susto cuando se apagó la luz pulsé el botón del frontal así que me quedé pedaleando totalmente a oscuras y sin saber muy bien donde estaba y más aún sabiendo que llevaba a alguien delante a la que iba alumbrando el camino y que si no frenaba podía 'comermela' en cualquier momento. Solo fue un susto, paramos y alumbramos con el frontal para ver si localizábamos un interruptor, ya que cuando se apaga la luz no hay nada que alumbre los interruptores. Por lo demás el pasisaje chuliiisimo, zonas muy vírgenes. Para mi lo que más me impresionó fue la parte del río Guadalporcún por que vimos caballos sueltos y daba la impresión de que eran salvajes y por otro lado las vistas del peñón de Zaframagón, que tuvimos oportunidad de observar desde la Estación con el mismo nombre donde está la sede de la Fundación Vía Verde de la Sierra. En la estación tienen instalado un observatorio, un telescopio desde el que puedes ver claramente la zona donde están los buitres instalados en la parte superior del Peñón y también, aunque no pudimos verlo, una cámara para ver en directo lo que sucede en este punto. El chaval que estaba en ese momento en la Estación, Francisco, nos explico muchas curiosidades sobre los buitres y sobre la vía verde. A partir de aquí continuamos el camino sin parar, en total haríamos el recorrido en unas 3h 30" o algo menos. Por mi parte decir que me quedé igual que estaba, mis piernas no notaron los kms, de hecho me quedé con ganas de más, para la siguiente vez me atreveré con los 75 kms comenzando desde puerto Serrano.