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Domingo de piragüa

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El sábado nos quedamos echando unas cervezas y casi secamos el barril... que barbaridad!! Eso si, andábamos disfrutando mucho con conversaciones acerca de sensaciones, emociones vividas, el curso y la gente que lo hizo...batallitas, vamos.

El domingo por la mañana estaba reventada de tanto trasiego, pero aun así me levanté de nuevo para la segunda clase pero por falta de personal decidimos dar una vuelta con la piragüa y continuar con el curso de aguas bravas otro fin de semana.

No hacemos un recorrido muy largo porque por la tarde hemos quedado para participar acompañando a la procesión de la Virgen del Carmen por el río y no es cuestión de cansarse antes de tiempo. Por la tarde estoy de nuevo allí para prepararlo todo, el recorrido de la Virgen será desde el Puente de Triana hasta el Club Naútico ida y vuelta, y nosotros debemos ir remando para ir a su altura durante todo el recorrido, flanqueando la embarcación por ambos lados. Así lo hacemos aunque un poco antes de llegar al final de la ida me vuelvo primera para llegar pronto al Club, el resto está acostumbrado a remar y llegará antes. Una vez todos allí nos prepararmos para ofrecer a la Virgen el ramo de rosas blancas que ha comprado el Club.

Algunas fotos de lo que fue el recorrido...






El resumen de la semana ha sido trabajo, siesta, piragua, alternar, dormir poco, y el finde tres cuartas de lo mismo pero sin trabajar, eso y prepara mochila, lavar y secar ropa, hacer y deshacer mochila... no he parado y lo peor es que estoy encantada. Más madera!!.

Técnica en aguas bravas

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Pues si... con la emoción me apunté a venir al curso de técnica en aguas bravas, que evidentemente se debe hacer en 'aguas calmas'. No sabía ni quien iba, ni en que consistía, ni nada de nada... solo había visto a May haciendo sus 'acrobacias' y sabía que me gustaría, aunque sinceramente, pensé que lo pasaría mal.

El viernes descansé de la piragüa y aproveché para irme de cervecillas, me acosté bastante tarde y me levanté a eso de las 6:30 para ir a despedir a los de la Expedición al Kazbek. Fotillos del momento y una despedida rápida que el tiempo vuela y el ave también :D.

Había quedado para ir al curso de aguas bravas en el club a eso de las 11, así que desayuné con el resto de gente que vino a despedir a la expedición y cuando volví a casa me tiré una horilla en la cama... cuando tengo sueño no me resigno, no puedo, mi cuerpo tiende a aprovechar la más mínima oportunidad para echarse a dormir.

De nuevo llegada la hora preparo las cosas y tira que te va otra vez al río. Allí hay gente que no es de nuestro curso y unos cuantos que si lo son. Viendo que no ha venido ninguna mujer me pregunto... qué hago aquí con lo miedosa que soy?... para que meto yo en estos berenjenales?, a lo hecho, pecho. Pues nada a preparar todos los enseres para empezar. Esta vez nos colocamos un cubre de neopreno que se ajusta con más fuerza a la piragüa, pero hay que tener en cuenta que si volcamos tendremos que tirar primero de él hacia delante para poder sacarlo.

La idea del curso es enseñarte a manejar la piragüa en lugares donde el agua no está mansa. La peor postura en la que puedes encontrarte es bocabajo, así que hay que aprender a darse la vuelta rápidamente, que es lo que se denomina esquimotear, cosa que se puede apreciar en el vídeo.



Para conseguir esto se empieza poco a poco. Al principio apoyados sobre el pantalán aprendemos el movimiento de caderas que hará girar la piragüa para sacarnos del agua. Luego el ejercicio es el mismo pero apoyados sobre la piragüa del compañero. Aún no hemos metido el cuerpo entero en el agua, tan sólo estamos girando las caderas, pero ahora viene lo bueno... Toca darse la vuelta completa y salir apoyandote en la piragüa del compañero. Sicológicamente esto es brutal, sabes que te vas a dar la vuelta completa y que para salir tendrás que hacer un movimiento de caderas nada intuitivo por ahora para tu cuerpo. Sabiendo, claro está, que en cualquier momento si te agobias tiras del cubre y a vaciar la piragüa en el pantalán para seguir practicando. Pues nada, adelante con el ejercicio. Me meto bajo el agua y el instinto es intentar salir moviendo el tronco, evidentemente no es posible. No sale. Con nervios no vamos a ningún lado, estoy debajo del agua pero me paro a pensar unos segudos en las indicaciones de May... Cuerpo pegado a la popa y giro de caderas, ahora si ;)

El siguiente paso es hacerlo apoyándonos en unas palas cuyos extremos están rodeados de corcho. El código es que si no podemos salir apoyándonos en las palas debemos dar dos golpes en el casco y en ese momento May o alguien acercará la embarcación para que nos apoyemos en ella para salir.

Empiezo a intentarlo y me va saliendo todo bastante bien, May no deja de repetir que lo hago con mucha calma y que me sale un movimiento muy dulce, lo cual me anima mucho.

Una de las veces intento salir y no puedo me agobio y aunque golpeo dos veces sobre el casco no consigo cogerme a la piragüa de May, sigo empecinada en darme la vuelta sin salir de la piragüa, hasta que llega un momento en que me digo... Pero qué haces, gilipollas? Tira del cubre!! y así lo hago aunque con el agobio me cuesta darme cuenta que para quitarlo había que echarlo hacia delante y salgo con algo de apuro. Al final, fuera de la piragüa, a vaciarla y a seguir intentándolo.

A partir de aquí me ha quedado claro, lo intento un par de veces y si no me da tiempo golpeo el casco dos veces para tomar de apoyo la piragüa de May.

Por fin el último paso, esto da un poco más de desconfianza, ya que hay que intentarlo con la única ayuda de la pala. Me sale!! Lo sigo intentando y May me advierte que primero te sale y que luego no te sale y así sucede aunque ya no me agobia. Lo hago tal y como he dicho y sobre todo pensando las cosas debajo del agua.

Lo que se va consiguiendo con todo esto es que tus caderas se acostumbren a hacer el movimiento y que te acostumbres a apoyarte cada vez menos con tus brazos.

Este esquimoteo sólo nos servirá para darnos la vuelta cuando estemos bocabajo sin necesidad de salir de la piragüa.

El último ejercicio es quitándonos el cubre, llenando la piragüa de agua y comprobando que aún así no se hunde, hemos de dar la vuelta con ella usando tan solo las caderas, sin ningún apoyo más. A continuación botellín de cerveza y una vez que nos lo bebemos hemos de dar una última vuelta para sacar el botellín lleno de agua.

Hasta aquí el curso de aguas bravas, lo he pasado como los indios ;)

Por fin comienza el curso de piragüa

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Desde que llegué a Sevilla y vi desde el puente de triana gente remando en el río quedé fascinada, pero hasta este verano no me planteé en serio hacer algo al respecto. Por una compañera supe de un club que tenía muy buena pinta, no por sus grandes instalaciones sino más bien por lo familiar del mismo, Club Sevillano de Piragüismo . Así que fui a preguntar y me encantó, así que me apunté al primer curso que tenían disponible los días del 19 al 22 de julio, aunque la semana pasada me llamaron para ver si quería adelantarlo o atrasarlo, ya que el monitor no podía darlo justamente la del 19. No quería dejarlo para más tarde porque me hacía mucha ilusión así que me apunté al curso del 12-15 de julio.

Cierto es que cuando una después de llegar del trabajo a las cuatro de la tarde, muerta de calor en pleno julio sevillano, comer rápido y siestecita de media hora, lo que menos apetece es preparar de nuevo mochila para coger la bici y tirar camino al río a eso de las 18:00, con la fresquita. Menos mal que ilusión no me falta y que además intuía que el curso me iba a gustar mucho.

Cual no fue mi sorpresa cuando al llegar al club me encontré con gente del Club Atlas. Que pequeño es el mundo, y Sevilla un pueblo!!. Coincidí nada más y nada menos con tres personas con las que había coincidido en la Travesía de Matalascañas-Sanlúcar. Uno de ellos fue justamente Pepe, con el que compartí barco para cruzar hasta Sanlúcar.

Empezamos a hablar unos con otros y más o menos vamos localizando a casi toda la gente que venía al curso. Un poco más allá de las 18:30 la primera clase empezaba. Llega el monitor que se presenta como Capitán May. Que decir de él... menudo elemento!! :D. Desde el primer momento percibes que enseña piragua porque es su pasión, y lo mejor es que lo sabe transmitir dando una confianza que te hace perder el miedo desde el primer momento.

Se ha formado un grupo demasiado numeroso, 16 personas, por lo que el tiempo para hacer cualquier cosa se multiplica, aunque la gente es muy competente y se hace muy ameno.

El curso consta de 10 horas repartidas en 4 días. El primer día pasamos bastante rato fuera del agua con presentaciones y explicaciones sobre el material que utilizaremos y cómo usarlo. Por fin vamos al agua, a mi me toca una piragua de las amarillas que son de iniciación, bastante estables pero muy pesadas y difíciles de manejar porque van todo el rato torciendose. No me importa porque la sensación es genial y yo pensaba que iba a ser más difícil empezar a hacer algo. Después de palear un rato nos ponemos la mitad en una orilla del río y el resto en la otra orilla. Nos asignamos números y a una voz de May, que está en el centro del río, hemos de ir a coger la gorra. En mi turno consigo coger la gorra y aunque me veo un poco acorralada por mi contrincante logro hacerle un quiebro y huir, jejeje es genial.

Nos vamos después a dar una vuelta y terminamos la clase a eso de las 21:00 pegados al bar flotante que hay a la vera del pantalán del club. El camarero nos hace llegar un botellín a cada uno que nos bebemos con sumo gusto montados en la piragua. Dios los cría y ellos... beben cerveza!!! jejeje que momentazo.

El segundo día nos dedicamos a recorrer el río intentando mantener la piragua recta, jugamos a echarnos pelotas de tenis, esquivarlas, paleamos debajo de unos pantalanes haciendo slalom. Es raro pero... no me he caido ni una sola vez y hay compañeros que lo hacen por sistema. Me estoy haciendo con todo de manera muy sencilla y además estoy disfrutando como una cria chica con unos y con otros. Cuantas risas.

Ni que decir tiene que llego a casa por las noches reventada y con ganas nada más que de coger la cama, no pensé que esto iba a ser tan cansado pero aún así merece la pena.

El tercer día cogemos la piragua de aguas bravas, no porque el guadalquivir lo sea, sino para aprender algo de técnica. A todo esto May es impresionante en el agua, se mueve como un animal marino. La diferencia con este tipo de piragüas es que son más recortadas, vas muy encajada y te permiten maniobrar sencillamente con un giro de cintura, pero por esa misma razón, como te descuides paleando puedes verte haciendo de manecilla de reloj :P.

Al final de la clase unos cuantos llegamos los primeros y nos dice que tenemos que tirarnos con la piragüa desde el borde del río, que estará a unos 2 o 3 metros del agua. Hasta el día de hoy nos hemos montado desde el pantalán, y mira que nos 'amenazó' el primer día con que lo haríamos desde arriba, pero pensé que estaba de coña. Pues nada el corazón a mil pero subo como una buena chica para intentar hacerlo, no me voy a ir a mi casa arrepentida por no haberlo intentado, además confio en May, si él dice que adelante... adelante!!.

Me veo montada en la piragüa y en el borde del río. Es May el que nos empujará lo único que nos pide es que pongamos la pala arriba mientras nos tira y que hay que bajarla cuando se toca el agua para mantener el equilibrio. 1, 2, 3.... wooow!! buenisimo!!! son peores los segundos que estás esperando a que empujen la embarcación que luego el caer con ella... quiero más!!!

El último día del curso llega y aunque estoy reventada de ir de un lado a otro con la bici y haciendo y deshaciendo mochila con toda la ropa por casa al retortero, no quiero que acabe. La última clase la hemos pasado jugando a kajak-polo, que difícil es palear, llevar la pelota, lanzarla, intentar encestar... en el agua y más si eres un paquetillo con los deportes de pelota como yo, aún así echamos un rato estupendo que nos sirve para lanzarnos con la piragüa al contrario sin importar si perdemos el equilibrio. Hoy he visto pasar un par de veces a uno de los compis por encima de la proa de mi piragüa. :P

Todo lo bueno se acaba, y esto no iba a ser una excepción. Para celebrar lo bien que lo hemos pasado nos vamos a echarnos una cerveza al bar flotante todos los del curso. Allí, por petición de May, intercambiamos impresiones sobre el curso y si en algo estamos de acuerdo no es sólo en lo cargados que están los brazos o lo que molestan las manos, sino más bien en lo que hemos disfrutado y que chapeau por May.



Algunos incluso salimos de allí el jueves noche con el firme compromiso de vernos el fin de semana para comenzar un curso de técnica en aguas bravas, entre ellos yo. Continuará...